El Chontales olvidado

Marlon Vargas Amador cumple con un deber chontaleño: escribir historias criollas. Se mantiene en los corrales chontaleños. Divisa desde los mojones otros horizontes, pero prefiere escarbar estas tierras y esta historia para compartirla, en honor del recuerdo y la resurrección de la misma. Marlon no quiere que estas historias nuestras, muy nuestras, sean sepultadas en el olvido. Emprende el camino que otros olvidaron y como buen jinete, alista su torzal, encilla su caballo criollo, se apoya en los estribos, toma las riendas y cabalga. Continúa jineteando una historia para darle oxígeno y salvarla. Así no será sepultada. Marlon escala la sierra de Amerrique y frente al sol, se compromete con estas tierras, encontrar más vetas, sacar brozas, y como buen güirisero de la historia, extraer el oro escondido entre piedras y tierra para devolverlas en cuentos y poemas. Confío en Marlos Vargas, seguro que seguirá transitando, como Gregorio Aguilar, esos “caminos olorosos a pie descalzo”.

Prof. Omar J. Lazo Barberena

Poeta e historiador chontaleño

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